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MODIFICAR EL GENOMA Y LA ESPECIE HUMANA

Artículo enviado a La Vanguardia por Miquel Angel Serra.

 

El genetista Siddharta Mukherjee (La Contra, 23/6/2017) afirmaba que “Nuestra especie puede rediseñarse a sí misma y habrá que aprender genética para poder debatir y decidir cómo. Y ya no nos queda mucho tiempo”. El avance imparable de las tecnologías emergentes de edición del genoma, incluido el humano, como el CRISPR, puede poner en nuestras manos la clave de la evolución y, por ende, reescribir nuestro futuro como especie. Sin embargo, el prestigioso investigador advertía: “mantengamos la diversidad, porque si no, pereceremos. La evolución demuestra que las especies demasiado homogéneas desaparecen”. Hace solo tres meses la Academia Nacional de los EEUU entreabrió la puerta a modificar el genoma de embriones, espermatozoides y óvulos, lo que significa un cambio de paradigma respecto de lo que los investigadores podían hacer, por lo menos, en Occidente. Hasta ahora, un cambio en el genoma se quedaba en el individuo; a partir de ahora pasaría a su descendencia, con lo cual sus consecuencias escaparían de nuestro control. No se trata solo de curar algunas enfermedades que dependen de un solo gen, algo en los que podemos estar todos de acuerdo, sino de modificar el genoma para, hipotéticamente, “mejorar” otras características más complejas, que dependen de muchos genes y pueden no conllevar patología alguna. El riesgo de una selección eugenésica de embriones “a la carta” que nos lleve a una sociedad orwelliana estaría a la vuelta de la esquina: probablemente se escogerían las mismas “mejoras”, aunque ello obligue a recurrir sistemáticamente a la fecundación asistida. Mukherjee, y muchos otros con él, nos preguntamos si cuando llegue el día en el que el hombre tenga esa capacidad y la ejerza, al estilo de Fausto, el ser humano, tal y como hoy lo entendemos, dejará de serlo. Por eso es tan urgente no posponer más el debate social sobre este tema, que afecta a nosotros y a nuestra descendencia, teniendo en cuenta que cada individuo es precioso y diferente, pero compartimos igual dignidad y destino.

 

Miquel-Àngel Serra

Doctor en Biología

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